Del huerto a la mesa

Tras analizar el Barrio de la Alegría, Santa Cruz de Tenerife, y detectar algunos problemas, se ha optado por resolver los retos de cómo mejorar el sentido de comunidad y la identidad del barrio de la Alegría haciendo uso de las inteligencias colectivas además de cómo mejorar la vida pública del mismo también a través del uso de Inteligencias colectivas. Para ello se ha optado por la fabricación de unos huertos verticales divididos en comunidad y situados en puntos estratégicos de la zona. Los vecinos podrán compartir sus pequeñas plantaciones. Los huertos urbanos vienen para quedarse, se quiere destacar una serie de beneficios que estos huertos suponen para esta comunidad; facilitar el acceso a alimentos frescos y de calidad como frutas y vegetales y por ende a una mejor calidad de vida y salud. Promueve un mejor ambiente social en el vecindario, al permitir que los vecinos interactúen y se conozcan entre sí. Incentiva el desarrollo de una identidad comunal. Permiten la integración de grupos, tanto de adultos como jóvenes quienes encuentran aquí una actividad recreativa que los mantiene activos y les permite socializar. Sirven como núcleos educativos sobre todo para los niños, quienes aprenden sobre responsabilidad, sustentabilidad, cuidado del medio ambiente y a valorar el esfuerzo de cultivar sus propios alimentos. Fortalece el sentimiento de pertenencia en el barrio y ayuda a que la comunidad rescate, revalorice y se apropie de sitios eriazos que de otra manera, probablemente terminarían repletos de deshechos.