*Jornada 02. 2EAE* Recorrido por la localidad de Usme

En la segunda Jornada del «Encuentro Arquitectura Expandida« arrancamos muy pronto, a las 8:00 de la mañana en el portal de Usme, una de las últimas localidades al sur de Bogotá. Desde allí, cogimos un autobús para reunirnos con alguno de los miembros de la Plataforma Social de Usme. Ésta es una organización popular de asociaciones, coordinadora de iniciativas de la localidad, que lleva más de 5 años trabajando para la comunidad. Mauricio, uno de sus dirigentes, nos dió la bienvenida y nos explicó la situación actual del barrio: segregación social,marginalidad y pobreza. Desde este momento, viajamos en un minibus cedido para la visita por Plataforma Usme, acompañados por Carita, una fantástica guía que conocía muy bien la zona.
Subimos hasta la primera parada en la ruta, el barrio de La Esperanza, recorrimos un poco las callejuelas hasta llegar al local de acción comunal, una magnifica casona verde o azul según se mire, en la cual se propone la primera reflexión sobre cómo mejorarla.

Desde allí bajamos por una quebrada que limita el barrio y que ha sido arreglada y recuperada por El Acueducto, la empresa de agua de Bogotá, generando un agradable paseo y múltiples puentes de madera para comunicar La Esperanza con el barrio de enfrente.
En uno de sus puentes nos explicaron la situación del barrio de La Flora, limítrofe con un parque natural de Entrenubes dónde está prohibido construir. Hay actualmente muchas propuestas de integración urbana en el parque, que están basadas en el respeto y la protección, pero la realidad es que se está invadiendo de manera descontrolada.

Desde la quebrada volvimos al minibus para subir a una de las zonas mas impresionantes de Usme, el barrio de Alaska, el lo alto del cerro, con unas vistas increíbles de toda la localidad y de las vecinas.

Visitamos la actual casa comunal de este barrio, que es además de otras cosas un colegio infantil, y cuyo mayor interés es que pese a ser declarada por la municipalidad como edificación situada en zona de riesgo, (de desprendimientos y riadas) y cerrada por ello, la protesta de la Junta de Acción Vecinal y de la Plataforma Usme ha llevado a la municipalidad a reabrir el centro. Existia un riesgo, pero se convenció a la municipalidad de que llevaba muchos años sin moverse ni una piedra del terraplén bajo el que descansa el pequeño edificio.

Salimos de allí perseguidos por un camión cisterna que nos desvelaba el actual problema de abastecimiento de agua a este barrio. Las canalizaciones no funcionan y sube un camión que reparte agua en cubos y bidones a los habitantes de la zona, que a duras penas llevan los recipientes rebosantes a sus casas.
Por unas escaleritas rodeadas de vegetación subimos al que acabó siendo el lugar mas emblemático de la visita, puesto que se decide posteriormente trabajar en él. Es un pequeño parque de juegos con muchas peculiaridades : la primera y más evidente es que tiene una cancha de fútbol y baloncesto con solo una portería/canasta. La segunda es que la municipalidad instaló allí unos columpios gracias a una iniciativa de la Plataforma Usme, pero están muy cerca de la portería/canasta y faltan algunos de los que prometieron, como el tobogán. Las circunstancias detectadas se entremezclan con una situación de abandono debida a su ubicación tan alta con respecto al barrio y que además es frecuentado por jóvenes (y no por niños) que no utilizaban las instalaciones.

Desde la cima más alta del cerro, dónde se ubica el barrio, pudimos entender muy bien la problemática de crecimiento urbano de la localidad. Usme tiene un crecimiento proporcional de población cuatro veces mayor que la media de Bogotá, pero el área está absolutamente saturada. Las únicas zonas libres donde podrían ubicarse futuros asentamientos pertenecen a las industrias cementera y ladrillera. Se produce en la localidad un fenómeno insólito de invasión de las viejas canteras, puesto que los dueños del terreno ya inútil como explotación industrial, venden el suelo por parcelas a muy bajo coste. Es por ello que las familias con menores recursos se asientan en estas zonas, generando un paisaje de invasión inexplicable. Mejor os dejo una imagen para que entendáis la impresión que nos sobrecogió.

Para acabar la visita al barrio fuimos a su único colegio. Está actualmente cerrado por diversas razones, pero hay propuestas que valoran la posibilidad de reapertura con un programa docente distinto. Se cerró por su estado descuidado y por problemas de salubridad de los menores. Esta situación está potenciada por las políticas de la municipalidad central, que hacen grandes colegios en los barrios con índices de crecimiento alto. Todos los alumnos están obligados a acudir a clase en estos grandes centros de formación, en ocasiones muy lejos de sus viviendas, y que se han llenado demasiado, de manera que se desbordan y no pueden acoger a todos los solicitantes. Se cierran los pequeños centros locales de los barrios y no se asegura la totalidad de las plazas para los alumnos en los grandes colegios de municipio.
El wachin-man del pequeño colegio de Alaska nos deniega la entrada al centro, bajamos hacia la zona comercial de Usme.

La zona mas concurrida del barrio es la llamada Playa de Usme o Playa La Andrea, que nos recorrimos en buena parte encontrando, una vez más, situaciones urbanas muy interesantes. La avenida de cuatro carriles, llena de comercios separados de la calle unos 12 – 15 metros, está flanqueada por unos espacios públicos tremendamente descuidados debido a una promesa de la municipalidad que nunca llega, 15 años llevan prometiendo que la calle va a pasar a tener 4 carriles para cada sentido. Con lo cual nadie da un peso para arreglar ninguna de estas zonas abandonadas, que en un futuro tendrán que destruirse para dejar paso a la nueva avenida que se consolidará como el final de la interminable calle Caracas.

Esta situación de abandono ha propiciado diversos apoderamientos del espacio público, cuanto menos ingeniosos y directamente relacionados con los usos de los locales comerciales. Fuimos recorriendo la avenida atravesando cada una de estas zonas de apropiación comercial. En orden cronológico lo que nos encontramos fué :

– Un mercadillo gestionado por la municipalidad para albergar a los antiguos vendedores ambulantes que ya estaban vendiendo allí y mejorar su situación de negocio- como ???? –

– Una zona con estacas de madera clavadas a ambos lados de la calle para que los coches y camiones de carga no parqueen en la zona- muy pocas zonas tenían postes-
– Grandes rampas de cemento que invaden todo el espacio de circulación con incontables camiones de carga y descarga- Los propietarios del Mercatodo las autoconstruyeron –

– Largas filas de camiones ,camionetas , furgonetas, y demás vehículos de transporte para alquilar- se alquilan con chófer y mozo de carga o sin ellos, a gusto del consumidor-

– Taller de coches expandido , con miles de piezas desperdigadas y carros levantados con mecánicos arreglando todo lo posible – dejas el coche en plena calle y te lo reparan –
– Tablón de venta de lotes y apartamentos de toda la localidad con ofertas suculentas enfrentado al auténtico anuncio gigante de carretera de la gran inmobiliaria «Bolívar»- cual tendrá más éxito ???

Después de pasear largamente por la playa usmeña, nuestro último viaje en el minibus nos llevó al viejo pueblo de Usme, a la plaza principal que alberga la alcaldía, el cementerio y un local para comer dónde nos pusimos las botas con dos gigantescos platos de chicharrón a base de todas las carnes posibles de todos los animales que se pueden comer.

Queremos agradecer al colectivo de La Creactiva el que haya compartido con los asistentes a la visita los comentarios e informaciones de cada zona recorrida.Ha sido un placer teneros como guías por este increíble municipio que dará mucho que hablar debido a todas las maravillosas iniciativas ciudadanas por la mejora de la comunidad.


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