*Jornada 03. 2EAE* Visita al municipio de Ciudad Bolivar.

La tercera jornada del Encuentro Arquitectura Expandida nos lleva al suroccidente de la ciudad de Bogotá, a la localidad 19 llamada Ciudad Bolivar.
La salida, como ya es habitual y nos encanta, a las 8:00 de la mañana en el portal Tunal, la última parada del transmilenio en la línea H. En esta segunda visita el número de participantes es mayor que en la anterior, hay un ambiente de interés generalizado que va en aumento mientras llegan los retrasados a la cita.
Para esta ocasión nuestro inmejorable guía es Manuel Tobar, integrante del colectivo Ojo al Sancocho, que lleva varios años trabajando en la localidad de Ciudad Bolivar (252 barrios y una población de 658.477 habitantes) promoviendo una mejor educación/comunicación alternativa comunitaria.
Reunidos todos en el Portal, nos cambiamos de anden para coger un autobús cerro arriba hasta el barrio de Arbolizadora Alta. Para empezar con el recorrido, nos acercamos hacia una zona de inmejorables vistas sobre la ciudad de Bogotá, dónde un integrante de la municipalidad local nos explica curiosas historias sobre el barrio:

Aunque existe una reglamentación y unos requisitos que regulan la expansión y urbanización de la ciudad, se evidencia en la práctica una gran permisividad que ha facilitado la conformación, consolidación y posterior legalización administrativa(reconocimiento urbanístico y de las construcciones) de un gran número de barrios surgidos al margen de la ley mediante dos diferentes tipos de invasión: Las urbanizaciones piratas y los barrios de invasión.

Las llamadas «invasiones ilegales o barrios de invasión», son las que se producen cuando cierta cantidad de familias, normalmente desplazados, decide asentarse en zonas donde no hay un propietario del terreno definido o por lo menos reconocido. Las viviendas que se auto construyen estas familias son de una precariedad absoluta y por supuesto no tienen ni abastecimiento de agua, ni electricidad, ni saneamiento de ningún tipo.
Una invasión es un proceso de usurpación en el que un grupo de personas acceden de facto a un conjunto de viviendas construidas o a un terreno para construirlas.
En las «urbanizaciones pirata» sin embargo, la ocupación tiene la apariencia de una transacción legal. Un grupo de personas compra lotes en un terreno fraccionado por un vendedor que bien puede ser el propietario, pero no tiene el permiso legal para fraccionarlo, o bien no lo es, ni tiene autoridad para venderlo. Las urbanizaciones piratas consisten en fraccionamientos ilegales que no cumplen con los criterios de planificación del gobierno, ni se rigen por el trámite de una licencia de urbanismo.
Los barrios de invasión en Bogotá se consideran formas atípicas de asentamientos urbanos ilegales y en esta ciudad lo que han predominado son las urbanizaciones pirata.

El Origen del barrio de Arbolizadora Alta se debe a la creación de una organización comunal estable alrededor de un tanque de agua.
Todo el urbanismo de los barrios de Ciudad Bolívar responde a un planeamiento desplaneado, agravado por un crecimiento de población 4 veces mayor que el de media de Bogotá.
A la pregunta de si existen estrategias para frenar estos crecimientos, nuestro informador solo puede darnos una respuesta: si , existe una ! , la valla que limita los barrios construida por la municipalidad. A la larga estos frágiles límites son superados sin problemas por las invasiones, casi siempre de desplazados, principales agentes invasores.

En esta localidad se ubica el Mega basurero de la ciudad de Bogotá, «La Juanita», que recoge 7000 toneladas de basura diarias. Este basurero genera un paisaje artificial absolutamente dispar con sus alrededores. La basuras se van almacenando en bancadas o terrazas gigantes en las laderas de varios cerros. Cuando una terraza se llena, se cubre con una manta vegetal de pasto. Esta estrategia de esconder los residuos de la ciudad, generada por un desinterés por parte de la municipalidad y un gran interés desde sectores privados, que saben del potencial factor económico del reciclaje y tratamiento de residuos, le da ese aspecto tan artificial y monótono a la montaña.

Una historia curiosa que nos contaron fue la de la cementera «Cemex» y el pequeño riachuelo. En un momento dado, la cementera se percata de que si hace pasar un río por sus instalaciones, no tiene que llevar tal cantidad de residuos sólidos en camiones hacia zonas de limpieza especializada, y decide cambiar el cauce del río y verter en él residuos de su planta. Esto provocó que miles de personas que se abastecían del agua del río tuviesen que dejar de hacerlo. Cemex dejo sin aprovisionamiento de agua a una gran parte de la localidad, lo que generó bastantes protestas que terminaron por convencer a la cementera para que devolviese las aguas a su cauce primitivo.

Otra peculiaridad de la zona de Arbolizadora Alta es una edificación a medio terminar, que se convirtió sin quererlo, en un elemento de referencia urbana para todo la ciudad.
Previsto para albergar instalaciones de la empresa que abastece de electricidad a la zona, el edificio nunca llego a terminarse. Se abandonó hace muchos años (nadie sabe cuántos ) y fue fruto de sucesivos robos de material, hasta que quedó totalmente esquilmado. A partir de entonces, sin fachada ninguna, se convirtió en un lugar frecuentado por jóvenes y no tan jóvenes para reunirse. Esta insólita construcción ha acabado siendo un sitio de referencia del barrio de Arbolizadora Alta, hasta tal punto, que reconocidos grupos de Hip Hop y demás estilos musicales urbanos graban allí sus video clips, y es frecuente encontrarse si se pasea por la zona con algún equipo de rodaje.

La última, pero no la menos interesante de las historias que nos relataron, tenía que ver con unas viviendas que teníamos a nuestra derecha. Nuestro informador nos explicó que las construcciones que llegaban hasta la tercera planta, eran construidas por una familia durante por lo menos 30 años. Estos lotes, por lo general unifamiliares, tienen unas medidas que rondan los 12-15 metros de profundidad por 5-7 de crujía. Viendo el skyline que teníamos delante se nos ocurrió un sistema muy simple para contabilizar la edad de las construcciones o cuantos años llevaban las familias viviendo en las casas. Si la construcción es de una planta es que llegaron hace menos de 10 años, si es de 2 plantas es que llevan entre 10 y 20 años y si es de tres plantas, es que son de los primeros pobladores y llevan 30 años asentados en el barrio. Vimos algunas viviendas de 4 alturas. Evidentemente existen mas factores que determinan el crecimiento de las viviendas, pero fue divertido pensar que podíamos averiguar la edad de las viviendas con solo mirar su altura.

Impresionados por las cualidades tan dispares de la zona, nos acercamos andando al la principal institución educativa del barrio, el Colegio de Arbolizadora Alta. Mientras hacíamos tiempo para la cita con su directora, desayunamos en la cafetería del colegio. Se pidieron muchos tintos y alguna que otra empanadilla de pollo.

Después del tentempié nos introdujimos en una cúpula geodésica auto-construida por los miembros la iniciativa «Lata Lata». Para acceder a este espacio fue necesario introducirse de espaldas por la puertecita de la cúpula, este es un ritual de la cultura del pueblo indígena de los Coguis. Da buena suerte acceder a los espacios cerrados de esta manera.

Una vez dentro de la sala de conversación de Lata Lata, uno de sus fundadores nos cuenta de donde nace esta asociación que lleva ya 7 años educando:
» La experiencia tiene origen en la iniciativa propia de construir identidad en la escuela a partir de su historia y con fundamento en la realidad percibida por los estudiantes. Se apuesta a considerar la convivencia como eje articulador y estructurador de todos los procesos escolares para una praxis educativa de calidad»
El nombre de Lata Lata significa en el idioma Cogui » unión de ti con migo» y los espacios sagrados para poder conversar se llaman «Cancruas».
Según nos explican el proyecto educativo está basado en los principios de respeto de los pueblos indígenas hacia la naturaleza, el agua, el aire, el fuego y la tierra.
El principal objetivo de la visita fue que cada uno de los miembros de la comitiva se presentara para poner intereses en común con la iniciativa LataLata. Al final de la visita se abrió un debate entorno a las actividades desarrolladas por la asociación
Nos impacto el proceso de construcción de la cúpula. Fue un arquitecto, padre de un niño del colegio, el que dirigió a un gran equipo de estudiantes para construir la cúpula en menos de un mes.

La visita continuo en «El Instituto Cerros Del Sur», ubicado en un lugar descrito así por Raúl Zibechi :

» En el límite sur de Bogotá, entre montañas frías barridas por el viento de la cordillera, millones de desplazados por 60 años de guerras buscan construir el mundo de sus sueños, pese a las amenazas de los grupos armados y el abuso de los propietarios de tierras».
A una hora del centro de Bogotá, se extiende el inmenso suburbio de Ciudad Bolívar, el más poblado de las 20 «localidades» de la capital, con un millón de habitantes. Casi todas las viviendas guardan vestigios de la autoconstrucción que caracteriza toda la zona. Llegando al barrio de Jerusalén, donde aparece un cinturón de cerros que marcan el límite de la ciudad, las viviendas son cada vez más pobres aunque casi todas están construidas con bloques. Los servicios parecen cada vez más precarios : sólo las calles principales, las avenidas, están asfaltadas ; los comercios y el transporte público son más escasos ; la llanura va dando paso a cuestas empinadas. Estamos llegando a los suburbios de los suburbios.

En marzo de 1984 se inauguró el Instituto Cerros del Sur, fundado por Evaristo Bernate. Asistían 300 niños a la escuela que funcionaba en tres casetas prefabricadas de apenas 40 metros, y un grupo de profesores voluntarios y autodidactas. Muchos niños se sentaban en el suelo o sobre un ladrillo y escribían sobre una tabla que hacía las veces de pupitre. Formalmente, es una institución privada pero los padres no pagan porque están becados por el ministerio de Educación.
El objetivo no fue sólo educar, sino tratar de organizar la vida del barrio, para lo cual cada uno de los profesores se encarga de un sector específico para «crear organización comunitaria con los líderes del barrio para buscar solución a las dificultades que se afrontaban»

La construcción de este organismo múltiple no fue exclusiva de la municipalidad :
– las madres comunitarias se construyeron ellas mismas un local para 60 niños, incluyendo el baño y la cocina, y se tomaron en 1987 las oficinas del Instituto de Bienestar Familiar para conseguir fondos para pagar salarios.
– en 1987 el barrio eligió a Evaristo como presidente de la Junta de Acción Local y en los años siguientes, y gracias a múltiples presiones entre las que destacan decenas de tomas a las empresas estatales y municipales, consiguen llevar la luz y el agua a todo el barrio.
– un grupo de jóvenes hizo fiestas para conseguir dinero para hacer un parque, y luego trabajaron en su construcción.
– hacia finales de 1987 más de 200 vecinos salieron todos los domingos con picas y palos, durante tres meses, para hacer la vía principal, consiguieron que se pudiera llegar desde el centro al barrio en un solo autobus y que el servicio no estuviera en manos de una sola empresa.
– luego crearon una tienda comunal para abaratar los artículos más necesarios y no tener que salir del barrio a comprarlos. El Centro de Atención Médica lo levantaron a comienzos de los años 90.
– más tarde, la emisora comunitaria, los grupos juveniles, de danzas y deportes.

Potosí se convirtió en poco tiempo en el sector más organizado y alentó a las demás juntas a unirse creando JERUCOM, la unión de todas las juntas de Jerusalén. Se convirtió en una referencia para toda Ciudad Bolívar. El 11 de mayo de 1991, Evaristo fue asesinado, como tantos otros líderes sociales y vecinales del país en esos años. Al parecer, los asesinos fueron aquellos que se sentían desplazados por el trabajo comunitario que encabezada el director del Instituto Cerros del Sur.

En los años 90 en Ciudad Bolívar se vive un clima de intensa organización comunitaria.
Uno de los últimos logros en materia de vivienda fue conseguir recursos para mejorar 500 viviendas, con apoyo de arquitectos que diseñan la mejora de los espacios internos de las casas. Los temas más importantes que trabajan son derechos humanos, deportes, madres comunitarias, educación especial para personas con capacidades diferentes, cultural, pavimento de las calles y vivienda.

El Instituto Cerros del Sur en la actualidad gestiona múltiples actividades entre las que destacan las siguientes :
-seguridad alimentaria (comedor comunitario)
-vivienda
-asesoramiento para la legalización del hábitat
-huertos urbanos, escolares y comunitarios
-madres comunitarias (guarderías)
-cultura
-salud (va un médico los martes)
-intervención en el espacio público
-gestión para la reubicación de viviendas situadas en zonas de alto riesgo (con la secretaría de habitat y el banco de vivienda popular)
-Universidad minuto de dios (precio por semestre 700.000 pesos)
-biblioteca comunitaria
-sábados de orientación judicial por grupos
-micro créditos
-salón de trueque